Una de las evidencias que los detractores de la Salmodia Exclusiva emplean es cierta cita de la carta 10.96 de Plinio el Joven, escrita probablemente al rededor del año 110 d.C. La importancia de esta cita radica en lo temprano que pueden fecharse estas palabras. Siendo esta carta, probablemente, uno de los testigos más tempranos —fuera del canon bíblico— de la adoración y prácticas del cristianismo primitivo.
Plinio le habla a Trabajo acerca de los cristianos y, entre otras cosas, le dice en latín: «carmenque Christo quasi deo», que traducido a español sería «cantan a Cristo como a un dios». Esto ha sido empleado como una supuesta evidencia contra la Salmodia Exclusiva. Vale la pena analizarlo.
Plinio escribió esta carta siendo un no-cristiano, cuando estaba funcionando como gobernador imperial de la provincia de Bitinia–Ponto1. Conforme al mismo testimonio de la mencionada carta, sabemos que Plinio detenía a todos aquellos acusados de ser cristianos y los interrogaba para determinar si realmente lo eran (pues en ese tiempo el cristianismo era perseguido). Mediante estos interrogatorios Plinio llegó a enterarse de que los cristianos
«Afirmaban que esta había sido la suma de su culpa o de su error: que solían reunirse en un día señalado, antes del amanecer, y cantar entre ellos, antifonalmente, un cántico a Cristo como a un dios»2
La palabra que Plinio usó, «carmenque», viene de «carmen», y simplemente significa «canto». Esto bien puede decirse en referencia a los salmos, ya que hay amplia evidencia de que los creyentes primitivos veían a Cristo en los salmos. El mismo Ralph P. Martin admite:
Algunos autores sostienen que carmen significa un salmo del Antiguo Testamento. Esta opinión se basa principalmente en el hecho de que los cristianos de Bitinia aparentemente habían incorporado en su culto los elementos principales del servicio sabático judío. C. J. Kraemer… desea referir el carmen a un salmo tomado del salterio judío… no puede descartarse la posibilidad de que un salmo judío, interpretado mesiánicamente, haya sido cantado a Cristo. Justino da testimonio de la adaptación del Salmo XLV a fines cristianos y declara que el Salmo es una evidencia de que Jesús debe ser adorado como «Dios y Cristo».3
De cualquier manera, es bastante seguro que Plinio, siendo un incrédulo —y admitiendo él, en la misma carta, no tener ideas claras sobre el cristianismo— no tendría en su mente claridad suficiente para distinguir un salmo del canon bíblico de cualquier otro canto. Por lo tanto, sus palabras, por sí mismas, no pueden ser tomadas como evidencia ni a favor ni en contra del canto exclusivo de los salmos.
Lo único que aprendemos de dicha cita es: (1) Que había un elemento de canto en la iglesia primitiva; (2) que los creyentes dirigían sus cantos a Cristo; y (3) que sostenían la divinidad de Cristo. Nada se dice de cuál pudo haber sido el contenido de los cantos, si salmos o si himnos compuestos por meros hombres1.
Pero, si de algo sirve, el mismo Juan Calvino más bien creía que lo que Plinio afirmó debía entenderse en referencia a los Salmos:
…en aquel tiempo la costumbre de cantar ya estaba en uso entre los creyentes. Esto lo confirma igualmente Plinio, quien, escribiendo por lo menos unos cuarenta años después de la muerte de Pablo, nos informa que los cristianos tenían por costumbre cantar himnos a Cristo antes del amanecer. Y, en verdad, no tengo duda de que, desde el mismo principio, adoptaron la práctica de la Iglesia judía de cantar salmos.5
- Van Voorst, Robert E. Jesus Outside the New Testament: An Introduction to the Ancient Evidence. (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 2000), 24-29. ↩︎
- Adfirmabant autem hanc fuisse summam vel culpae suae vel erroris, quod essent soliti stato die ante lucem convenire carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem ↩︎
- Ralph P. Martin, A Hymn of Christ: Philippians 2:5-11 in Recent Interpretation & in the Setting of Early Christian Worship (Downers Grove, Ill: InterVarsity Press, 1997), 3–4. ↩︎
- Van Voorst, Robert E. Jesus Outside the New Testament: An Introduction to the Ancient Evidence. (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 2000), 24-29. ↩︎
- Jean Calvin, The First Epistle of Paul the Apostle to the Corinthians (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1973), 293. ↩︎
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